ANTONIO MEJIAS ACOSTA
OBRA GRAFICO-PLASTICA
ÓLEOS: CIRCUMNAVIGATIO









OBRA 1. Titulo: “KIRKUMN” (2021).
En deferencia a la fonética existente en el s. XVI, por la que la “C” se pronunciaba como “K”, de manera que la fonética de Circumnavigatio se correspondería con con “Kirkumnavigatio”.
De esta serie, que se compone de 21 dípticos, se han elegido 9 de ellos para esta exposición, y se han agrupado para formar una sola unidad de conjunto, que interactúa con los Paisajes Sonoros del músico Juan Jesús Yelo Cano, quedando dentro de la dicha instalación sonora.
La técnica de “KIRKUMN” es xilografía mediante cortadora láser sobre monotipo de óleo sobre papel.
Hay significar que en esta técnica aunque se corresponda con el grabado, utilizo procedimientos de nuevas tecnologías en amalgama con procedimientos tradicionales.
No se utilizan tintas calcográficas, sino que el material utilizado tanto en los monotipos como en la estampación de la matriz es el óleo.
Las características de esta Estampación y la utilización de monotipos al óleo de base convierten en original cada copia, precisamente por la utilización del monotipo (estampación de una copia).
OBRA 2. Titulo: “ALLEGORIA SIZIGII AROMATICI” (Alegoría del árbol del clavo) (2021).
Políptico titulado “Allegoria sizigii aromatici“ (Alegoría del árbol del clavo).
Desde el punto de vista técnico, es el óleo sobre tabla la técnica utilizada, una pintura muy básica y diluida, colores muy saturados y la mayor parte de las veces “en veladura”, usando solo tres colores: amarillo cadmio, rojo cadmio y azul ultramar (el antaño tan deseado lapislázuli). El dibujo de toda la composición se hace con óleo más denso en caballete vertical, para salvaguardar la ortogonalidad del proceso, y el pintado se hace en caballete horizontal y con óleos muy diluidos.
Es esta una pintura óptica, es decir, tal como postulaban los neo-impresionistas de principios de siglo XX Seurat y Signac , los pigmentos no se mezclan. Por ejemplo en vez de conseguir un naranja mezclando rojo y amarillo, se pinta el rojo y a su lado el amarillo y es la vista del observador la que hace el resto, fusionando visualmente los colores. Un ejemplo claro de pintura óptica es la figura de Carlos V de joven (en la pieza nº5 del conjunto) que solo está pintado con azul ultramar, pero , al estar en veladura deja pasar parte del color de abajo (pintado anteriormente) y es la superposición de la transparencia la que actúa de manera óptica, pero en realidad no hay mezcla de colores, solo visualmente. Por todo podríamos concretar diciendo que es la superposición de óleos en veladura sobre anteriores veladuras ya secas la que confecciona la obra final.
Al igual que ocurre con la técnica, descrita anteriormente, ahora desde el punto de vista icónico de la obra, también es la superposición de imágenes la que confecciona la obra. Dioses, Personas, objetos y contextos se superponen unos sobre otros, intencionadamente según su principalidad en el conjunto. Figuras se desvanecen en el fondo mientras otras destacan mediante el contraste lumínico que apoya la figura desvanecida.
En esta obra la técnica es la superposición de colores al óleo muy diluidos a base de trementina, anulando su componente esencial: el aceite.
También en esta obra la iconicidad se sustenta en la superposición, esta vez la superposición de imágenes.
Y la superposición está también en la intención de la obra, en el propio mensaje de la misma.
Es ésta una pintura que retoma el testigo de los surrealistas de vanguardia del s. XX al utilizar en ocasiones pintura automática, “cadáveres exquisitos” y paisajes omníricos que se superponen y conectan entre sí con un carácter rizomático, horizontal, tal como funciona nuestro cerebro (qué no es jerárquico vertical), nuestro pensamiento y nuestras conexiones neuronales (Arthur Efland decía que nuestro cerebro funciona igual que el metro y su red rizomática).
En este políptico el viaje de Magallanes se traza en línea recta serpenteante desde la pieza nº 1 hasta la 5. Un viaje serpenteante siempre hacia delante de oriente a occidente, sin darle la “vuelta” a nada. Salen de Sanlúcar (campanario de la parroquia de La O, pieza nº 1)) y en su viaje hacia delante llegan a Sanlúcar (castillo de Santiago, pieza nº 5), sin tener culpa de que la Tierra sea redonda.
La linealidad del viaje de Magallanes se representa con la imagen de la proa de la nao Victoria que se repite en la pieza nº 1 (salida) y en la pieza nº 5 (llegada), dando a entender su salida pasando por Las Molucas (metáfora del árbol del clavo) y su llegada a Sanlúcar.
En esta Alegoría del árbol del clavo no hay árbol. Lo sustituye la metáfora del desnudo central con los brazos extendidos a modo de ramas. Esta figura de desnudo se sitúa en el centro aproximado de la composición, significando la localización de Las Molucas, ya que la rodean hojas del árbol del clavo, y más abajo, clavos de enorme tamaño. Por otro lado, esta figura desnuda, pequeña en comparación con los rostros de Magallanes y Elcano, se nos presenta como directora de orquesta de gigantes, en alusión a la importancia de la “ruta de las especias” que tuvo en jaque a naciones y corsarios de todo Occidente. Tras el desnudo aparece el rostro en contrapicado de una diosa, que en este caso es el de una diosa personal que es mi mujer, Merche, fallecida hace casi 10 años, y la estatua se corresponde con la que tengo en mi piscina, que es el vaciado en piedra artificial de un modelado en barro que le hice cuando ella tenía 25 años.
También rodean al desnudo cràneos a ambos lados, en metáfora de las muertes y desapariciones de los tripulantes del periplo. Esta gesta supuso un gran triunfo para el imperialismo español, pero para el proyecto de viaje no lo fue tanto ya que se organizó para tres meses y duró casi cinco años, salieron 5 barcos y regresó uno, y salieron 250 tripulantes y regresaron 28. No fue tal triunfo.
Por los atuendos de los protagonistas es fácilmente reconocible el gorro portugués y las chorreras de Magallanes (autorretrato con tinte negro en barbas y cabellos) y el sombrero español de ala ancha y plumas de Elcano (retrato rejuvenecido del escultor y amigo Sancho Caparrini). A Carlos V de joven (retrato de mi sobrino Miguel) se le reconoce por la armadura de emperador. También hay figuras que aparecen entre nubes (jefe indio tagalo observando a Magallanes o la diosa africana) y otras que se confunden con ellas (pintura de dedos en la pieza nº1 con la piedad de Miguel Ángel frente a la figura de Apolo, equilibrando la religiosidad cristiana). Una figura que apenas se ve de la pieza nº 1 se corresponde con el perfil del obispo Fonseca, superpuesta sobre los travesaños de la nao Victoria, personaje que impuso a Magallanes a tres nobles españoles traidores al viaje.
Podríamos concluir con una figura que llama mucho la atención en el conjunto, a pesar de ser pequeña frente a los gigantes dioses y protagonistas, que es la de una joven haciéndose un selfie, metáfora frívola de la globalización auspiciada por la gesta de Magallanes y Elcano. La joven es mi hija a quien le ha hecho mucha ilusión que la pinte entre su padre y su madre.